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Ya era hora de que tuvi una reuni como esta (APLAUSOS); ya era hora de empezar a prestarle atenci a este sector obrero, de valorarlo como se merece y de exaltar, tanto delante del pa como delante de los obreros de este sector, la importancia del trabajo que realiza.

Los trabajadores de la construcci en realidad, constituyen un sector donde m se ha tenido que sufrir las consecuencias del desempleo. Y en los primeros meses del Gobierno Revolucionario, cuando todav la Revoluci no ten organizaci suficiente, cuando todav los planes econ en el campo y en la ciudad no hab adquirido el desarrollo de hoy, al encontrarnos en el poder con cientos de miles de hombres sin trabajo, en la ciudad y en el campo, y no teniendo de repente otro medio u otro recurso para resolver ese problema, fue necesario invertir grandes cantidades en la construcci para aliviar el desempleo.

Es decir que la Revoluci misma, la propia Revoluci no pod en los primeros meses, hacer nada por aliviar precisamente aquella competencia. S les pod garantizar trabajo a los de la construcci pero ten que acudir tambi a ese tipo de actividad para resolver el problema de decenas de miles de hombres que no ten trabajo. Es decir que un mal cr en nuestro pa el desempleo, lesionaba grandemente los intereses de los propios obreros de la construcci que as ve dividida la tarea entre ellos y entre un n incalculable de hombres que no ten otro medio de vivir y que estaban gravitando sobre ese sector.

Pero no solamente afectaba a los obreros de la construcci el desempleo en s que exist en el pa hab otro mal end consecuencia del atraso econ de nuestro pa y que consist en la constante emigraci de los obreros del campo hacia las ciudades. Se produc un movimiento grande del campo hacia la ciudad. En el campo no hab trabajo, las tierras estaban sin cultivar; el monocultivo ro como un c la econom de los campesinos; el tiempo muerto los obligaba a permanecer largos meses sin trabajo y, naturalmente, cuando ven el tiempo muerto, a veces sin tiempo muerto, una masa enorme de hombres del campo se dirig a la ciudad.

A la ciudad a qu En el campo no ten nada, no ten tierras, no ten trabajo; no les permit sembrar muchas veces ni siquiera en la guardarraya, y entonces iban a la ciudad. Pero la ciudad qu les garantizaba? Tampoco les garantizaba gran cosa; pero les garantizaba la esperanza de encontrar alg empleo en alguna obra, o trabajando por su cuenta, vendiendo billetes o vendiendo cualquier cosa por la calle.

Y era as como las ciudades se iban nutriendo de esas masas sin trabajo del campo, que a su vez afectaba el empleo en la ciudad. De ah que en muchos pueblos se observaba un crecimiento de los barrios de las afueras de la ciudad, donde comenzaba a aparecer un boh tras otro.

Por qu se iban formando esos barrios pr de indigentes? Era el del campo hacia la ciudad, y all se formaban esas enormes masas de desempleados, causa de muchos males y de muchas dificultades, causa, en fin, de que hombres que tal vez habr podido cursar su vida por un camino para su pa terminaban muchas veces en el robo, arrastrados por el hambre; terminaban en la delincuencia, terminaban, en fin, en cualquier cosa. Y no solo padec ellos esas consecuencias, sino que las padec sus hijos y las padec tambi sus familiares.

Esas masas de ni que pululaban por las ciudades, sin padres, o sin autoridades que se encargaran de ellos, que ped limosnas y que se dedicaban a esa vida bohemia y terrible en que miles de ni han vivido, todo eso era consecuencia de un solo gran mal: el subdesarrollo econ de nuestro pa que generaba esas masas enormes de hombres y mujeres sin trabajo. Y si bien eso afectaba al pa en general, no afectaba tanto a un sector obrero de trabajo sistem todo el a de trabajo habitual no eventual. Hoy, afortunadamente, se observa un fen a la inversa: un gran de la ciudad hacia el campo, y nuevamente aquella masa humana que rode a los pueblos de un cord de boh est regresando a trabajar en las cooperativas y en las granjas del pueblo. Adem ha aumentado extraordinariamente el trabajo en el campo con las construcciones escolares, con las construcciones de viviendas y, en fin, con todas las obras que se est haciendo en la agricultura. Y eso hace que se vaya, por ejemplo, a la zona de San Crist y se encuentren all 400 obreros de la construcci de La Habana que precisamente fueron a trabajar all se encuentran en muchas obras del interior de la rep a obreros que habitualmente trabajan en la capital.

Es decir que el desempleo en el campo ha desaparecido virtualmente en muchos sitios, y es extraordinario c en tan breves meses se pueda hoy visitar a distintas localidades donde al principio abundaban los hombres cruzados de brazos y sentados en los parques, y se les pregunte: “Qu pasa, no hay trabajo?” Y le dicen: “No, falta mano de obra, falta mano de obra en esta zona, falta personal”; y nos hayamos visto obligados, en muchos casos, a buscar recursos de la ciudad, y enviar estudiantes de la tecnol a realizar en tiempo oportuno una gran siembra de aguacate, o a enviar 500 milicianos con toda urgencia a la zona de Mantua, para abonar all las 1 000 caballer de eucalipto que la Revoluci ha sembrado en aquella regi (APLAUSOS), mientras llegan de Oriente 1 000 Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionario a realizar aquellas tareas.

Durante la primera etapa de la Revoluci se asignaban cr con el solo objeto de dar empleo, de ayudar a los desempleados, con el solo objeto de aliviar esa situaci tanto en la capital como en el interior de la rep Se observa de manera gr la disminuci de la presi sobre las obras en el interior de la rep y para saber cu es el grado de empleo en cualquier regi de Cuba, basta conocer cu es el grado de presi de personas que van a solicitar trabajo en determinadas obras. Y en realidad, esa presi ha ido disminuyendo de modo extraordinario.

En aquellos d aquellas inversiones constitu una soluci a un mal que requiri dos a de Revoluci para aliviarlo por otros caminos productivos. Y, en realidad, se juntaban dos cosas: por un lado, la idea de que hab que gastar para dar trabajo, y, por otro lado, la idea de que Obras P era un departamento donde hab que trabajar lo menos posible, y donde en realidad no importaba trabajar.

Ven de un mundo en el cual no exist para el obrero ni raz ni incentivo para producir. “Qu me importa que esta obra cueste dos veces m qu me puede interesar a mi ahorrar 100 000 pesos, si esos 100 000 pesos se los van a robar los contratistas, y si no se los roban los contratistas se los van a robar los pol o se los van a robar los generales? Por qu voy a poner 50 ladrillos m o 100 ladrillos m si, en primer lugar, cuando esta obra se acabe, me voy a quedar sin trabajo, y en segundo lugar, lo que yo ahorre aqu va a servir para que ellos compren m Cadillacs y vivan mejor?” (APLAUSOS.)

C pod exig a un obrero de la construcci que rindiera?, c pod exig con qu moral pod exig qui pod exig Y ocurr adem otra paradoja todav m absurda: que cuando no se trataba de una, obra de car p sino de car privado, el obrero rend m Y aquello serv para que los elementos reaccionarios y conservadores que en los primeros meses de la Revoluci el Gobierno se vio en la necesidad de utilizar, aunque no fuese m que para que atravesasen ese per necesario para que ellos mismos se desenmascararan ante el pueblo, ese hecho serv para que aquellos elementos reaccionarios, y entre ellos y en primer lugar ese fatuo, envanecido, y ese farsante que ocup la direcci de este ministerio en los primeros meses (ABUCHEOS), hoy all al servicio de sus amos sirviendo los intereses de la contrarrevoluci nosotros recordamos c ese hecho de que hubiese una mayor producci en las obras de car privado se utilizase como argumento frente a nuestros planteamientos de que hab que ir a las obras por administraci frente a nuestra constante insistencia de que un obrero trabajando para la Revoluci y un obrero trabajando para el pueblo, l deb rendir m que trabajando para enriquecer a un particular (APLAUSOS).

Pero, qu ocurr tradicionalmente? Que el contratista particular, o que trabajaba para un particular, le exig a ese obrero; posiblemente el funcionario no le exig Y el obrero atend esas exigencias. Por qu Porque aquel obrero ten inter de garantizarse de alguna manera un trabajo permanente para y trataba, como recurso, de hacer m frente a aquel contratista,
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para que cuando aquel contratista fuera a otra obra, lo llevara tambi a esa obra (APLAUSOS).

Eso, en realidad, no me lo ha explicado nadie, pero comprendo, meditando sobre ese particular, que esa era la explicaci o mejor dicho, una de las explicaciones. Porque en las obras p exist la inmoralidad, el robo, la “botella”, y el obrero no pod sentir ning incentivo. Nadie lo apuraba, y aunque lo apuraban, aquel obrero nadie le garantizaba un trabajo permanente. Y en las obras, aunque si bien trabajaba para enriquecer a otro, aquellos se contratistas trataban de estimular a ese obrero con esa esperanza. Y, adem porque naturalmente el obrero no ten garant de tipo social, y pod ser despedido tranquilamente por uno de aquellos contratistas. Era absurdo que una obra del Estado, para el pueblo, una escuela, un hospital, un puente, un camino, una playa p el pueblo la tuviese que pagar m cara y el obrero tuviese que trabajar y rendir para que los frutos de ese esfuerzo por rendir m sirviera solo para engrosar los bolsillos de un se particular.

Y as una obra presupuestada en 100 000 pesos, el contratista trataba de que los obreros rindieran m de gastar menos material, y que costara entre salarios y materiales 60 000 70 000 pesos, para obtener un margen de 30 000.

Qui no comprende que si la naci es decir el pueblo, porque el pueblo es quien crea las riquezas, el pueblo es la fuerza capaz de crear riquezas, el pueblo trabajador, con su esfuerzo, con su energ . Qui paga, sino el pueblo trabajador?, qui paga, sino la naci cuando hay que gastar 100 000 pesos en un hospital, en una escuela, o en un camino?, y cuando se pierden 30 000 pesos, qui los pierde, sino el pueblo? Y si esa obra que cuesta 100 00 pesos se puede hacer por 70 000, para qu deben servir esos 30 000 restantes?, para comprarse cuatro m para comprarse una casa en la playa, para irlo a gastar a Par No, si en esa obra se ahorran 30 000 pesos, deben servir para hacer otra escuela, otro hospital u otra playa! (APLAUSOS.)

Eso es tan evidente y es tan l que resulta de todo punto imposible que un hombre honrado no lo comprenda; y si algo caracteriza a los hombres humildes del pueblo es precisamente su honradez.

Era hora en que se pudiera explicar con absoluta claridad a un obrero que el rendimiento en la construcci iba a ir en beneficio propio, que retardar una obra a fin de mantener el empleo m tiempo, por inseguridad en el trabajo, naturalmente que lo perjudicaba a y perjudicaba a la naci Lo perjudicaba a y si no a a otros obreros o a despu que se terminaba m tarde o m temprano, aquella obra, porque se agotar los cr y al pueblo porque con lo que podr haberse construido dos obras para su servicio, se habr construido solamente una obra.

El desnivel en el rendimiento en algunas circunstancias alcanzaba cifras verdaderamente penosas. Y los rendimientos fluctuaban entre un rendimiento normal, la mitad del rendimiento, la tercera parte del rendimiento normal o el doble del rendimiento normal en el trabajo.

Otra de las causas que produc el desaliento entre los obreros de la construcci era la idea de que terminada aquella obra tendr que esperar varios meses para tener trabajo otra vez; y as las obras avanzaban r al principio, y despu avanzaban con mortal lentitud en la etapa. El obrero no quer dejar ese taller, porque eso significaba que, finalizado aquel trabajo, tendr que levantarse una ma y encontrarse con que no ten trabajo, regresar a su casa al mediod y encontrarse con que no ten el sustento que llevar a su familia.

Si ese problema no desaparec era imposible encontrar un estimulo poderoso para aumentar el rendimiento. Hab desaparecido algunas de las razones para no trabajar con el m de esfuerzo; hab desaparecido, por ejemplo, el contratista intermediario en muchas ocasiones; hab desaparecido el robo; ya aquel obrero no se pod sentir desalentado al pensar que lo que ahorraba poniendo tantos m ladrillos iba a servir para enriquecer a un particular o iba a servir para que los pol se robaran el fruto de aquel esfuerzo. No, esas causas de desaliento hab desaparecido, pero perduraba otra causa de las varias causas del desaliento; es decir, la inseguridad en el trabajo, la inseguridad de encontrar taller tan pronto concluyera una obra.

Es cierto que se le explicaba al obrero los problemas econ del pa es cierto que se le explicaba al obrero su deber de rendir m pero aquel obrero muchas veces, puesto en la disyuntiva de hacer un esfuerzo para rendir m y la idea de estarse dos o tres meses sin trabajo, optaba por situarse del lado de su inter o del lado de su inter familiar, o su inter personal. Es decir, que hac falta encontrarle una soluci tambi a ese problema, y la soluci a ese problema tampoco se pod encontrar en aquellos meses en que no exist el desarrollo que hoy existe en el campo, ni el aumento de empleo que hay en el pa y en que la construcci era el sector a donde venia a parar todo el que se encontraba sin empleo y donde muchas veces el rendimiento de un obrero veterano en la construcci era disminuido por el rendimiento de aquel que llegaba sin experiencia o que llegaba sin amor a aquel trabajo, que estaba realizando sencillamente porque no ten otro empleo.

El trabajo de la construcci es un trabajo realmente duro, y es un trabajo para hombres fuertes, es un trabajo para hombres duros. Y ese hombre, pues, debe ser un hombre que se sienta con condiciones, se sienta con energ y se sienta con vocaci para realizar ese trabajo. A ese hombre hay que darle seguridad en el trabajo (APLAUSOS).

Pues bien, hemos llegado al momento en que se puede y se debe contemplar ese prop Con lo enumerado anteriormente no se agota el cap de problemas en la construcci El compa Osmany explicaba otra parte de los males, los que se refer no ya al obrero, sino a aquellas personas encargadas de dirigir y ejecutar las obras.

Naturalmente que, adem de los contratistas, adem de los robos administrativos, males que hab desaparecido; adem de la inseguridad, hab otro mal en la construcci de que hablaba el compa Osmany, el mal de la burocracia. Pues bien, ya est en una donde no hab contratistas, donde no hab robos administrativos, donde ya se comenzaba a lograr cierta seguridad en el trabajo, pero todav quedaban causas de desaliento, cu desaliento? El desaliento de un obrero que sudaba trabajando desde que llegaba a aquel taller con el pico, con la pala, o con la paleta o con el serrucho, o con lo que fuera, y aquel obrero ve que mientras se esforzaba trabajando, hab cierta gente con mejores ingresos que que sin embargo se pasaban todo el d sin hacer nada . (APLAUSOS).
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