ugg falsas online a cumplir la meta del 15

ugg lluvia a cumplir la meta del 15

Cuál es su balance de la política cambiaria de estos dos aos?

Nosotros defendemos fuertemente la idea del tipo de cambio flotante. Es un camino que comenzó con la apertura del cepo, que hicimos tres días después de que asumiera como presidente del Banco Central. Trabajamos durante una semana, eran 89 regulaciones que había que desarmar. Cuando uno desarma una bomba gradualmente, la tensión se siente en el cuerpo. Recuerdo la reunión de directorio donde hicimos esto: era como enfrentarse a una bomba. Cortamos el cable rojo, cortamos el verde, cortamos el azul y así. Empezamos al mediodía y terminamos a las dos de la maana, 14 horas seguidas trabajando a pura tensión. Esto lo podemos sacar, esto no. Nosotros nos fuimos a dormir a las dos de la maana, y se quedó gente del equipo para publicar la norma, para que estuviera al otro día. Como el mercado abre a las 10, nos juntamos a las 8 para hacer el paneo de todo lo que podía ocurrir. Y arrancamos. Con un tipo de cambio flotante, que para mí tiene tres grandes beneficios. Primero, es un amortiguador de shocks externos. Eso ha funcionado muy bien. Si uno revisa los últimos cinco trimestres, el crecimiento que tuvo Argentina es el de menor volatilidad que registramos en la macro argentina. El segundo es que mantiene el balance interno. Si alguien se preocupa y dice: “Uy, el déficit comercial se está haciendo grande”. El mercado lo ve, inmediatamente. Si la situación es insostenible y va a generar problemas en el tipo de cambio, el mercado lo anticipa. Ese tipo de cambio flotante permite acomodar las cosas y hace que los desequilibrios no terminen creciendo más de lo que debieran. Y el tercer punto, que es algo que va a llevar un poco más de tiempo, es que va a generar el proceso de la desdolarización. Ese dólar que hoy sube o baja es lo que hará que, en algún momento, el argentino diga: “Yo en qué gasto? En una canasta de consumo local, de acá”. Entonces, lo que necesita es un instrumento de ahorro que lo preserve, no algo que fluctúe arriba, abajo, que por ahí si compro en un momento me va bien, pero si compro caro, me va mal. Será muy bueno para la Argentina ese proceso de desdolarización.

Es muy difícil de saber. El tipo de cambio tiene flexibilidad para acomodarse a los shocks. Será diferente si el precio de la soja sube, si el precio de la soja baja, si pasa algo con los combustibles a nivel internacional. La tasa de interés internacional también influye. Lo importante es entender que tenemos un instrumento que podrá acomodarse, que le da tranquilidad al sector industrial. Ellos se van dando cuenta de que no usamos el tipo de cambio como ancla. Toda la discusión del atraso cambiario, cuándo se produce? Cuando se tienen programas de estabilización donde el ancla es el tipo de cambio. Por los motivos que sean, la inflación sube y sigue, y el gobierno se aferra, se aferra, se aferra y cada vez está más lejos. Eso no es lo que ocurre ahora. Cuando el tipo de cambio se tenga que acomodar, se va a acomodar. Respeto a las tasas de interés, es lo mismo. Las tasas marcan el nivel de dureza monetaria que se tiene. El nivel de dureza estará condicionado por la evolución del ritmo de inflación.

Si, como usted dijo, el tipo de cambio es en general casi el 25% más competitivo que antes de la salida del cepo, y alrededor del 45% con relación a Brasil, qué falta para que eso se refleje en la balanza comercial?

A esos 25 y 45 por ciento habría que sumarles la baja de los impuestos a la exportación, que en promedio le suma 7 puntos. Argentina tiene déficit en la balanza comercial por dos motivos. Primero, vivimos un proceso de crecimiento liderado por la inversión. La inversión es intensiva en bienes de capitales, que son importados: crece arriba del 25% y la propia percepción del rumbo hace que el consumidor decida gastar más, porque se siente más seguro sobre el futuro. La balanza comercial es la diferencia entre lo que la economía produce y lo que la economía gasta. Es bastante natural que en este proceso uno tenga un déficit en cuenta corriente. De hecho, cuando hacíamos las proyecciones en 2015, estimábamos para 2016 y 2017 números mayores, porque pensábamos que la inversión extranjera directa iba a venir más rápido. A nosotros no nos sorprende.

Ni les preocupa?

Nos parece una parte natural de un proceso de anticipación, de un proceso de crecimiento económico. En cualquier economía que sale de un largo proceso de estancamiento y va a un proceso de crecimiento, se encontrará un patrón similar. Pero con la tranquilidad de que el tipo de cambio es flotante, con lo cual, si en algún momento se percibe que eso ya no está yendo hacia un equilibrio, bueno, el tipo de cambio se va a acomodar. Eso da muchísima tranquilidad.

Tampoco que las exportaciones no crezcan?

También es un proceso. Este ao las exportaciones industriales han tenido un desempeo muy favorable, con un crecimiento mayor al 10%. Por supuesto, ahí ayuda mucho Brasil, que ha pasado, después de aos de estancamiento, a un crecimiento interesante. Sí se pincharon las primarias, pero en parte porque hubo más retención de granos en esta cosecha. Se produjo, pero no se exportó.

En enero Argentina volvió a exportar gas por primera vez en muchos aos. Hay signos muy positivos en energía. Las exportaciones aumentarán.

El Banco Central recuperó la fortaleza en sus reservas? Tiene hoy el Estado recursos suficientes como para enfrentar cualquier crisis cambiaria?

Cuando llegamos,
ugg falsas online a cumplir la meta del 15
había reservas negativas. El Banco Central tiene reservas que son propias y tiene reservas que son, en algún sentido, prestadas de los bancos, porque son los encajes de los depósitos. Cuando llegamos, se habían gastado hasta los depósitos. A partir de ese momento, no solo recompusimos eso sino que compramos unos 36 mil millones de dólares. Hemos llevado las reservas a un nivel récord de 63 mil millones de dólares. Tener reservas, para un banco central, es brindar solidez cuando las papas queman. La estabilidad que hemos tenido, la no necesidad de intervenir en el mercado cambiario tiene que ver con esa fortaleza.

El dólar quedó planchado durante un semestre, atrasándose, para luego dar un salto abrupto y quedar en niveles que muchos consideran más lógicos, pero alimentando expectativas inflacionarias en los formadores de precios que crean incertidumbre. No sería más lógico que, en lugar usar estos dientes de serrucho, el tipo de cambio se moviera con dientes de sierra, más suaves, que otorguen previsibilidad? Por ejemplo, de 19,50 a 20,85 en el primer semestre, o 20,50 a 22,50 en el segundo?

Ja, ja, ja. Por favor, ponga en su texto que yo me río. Lo veo exactamente al revés. Cuando uno tiene un tipo de cambio flotante, los cambios siempre son pequeos. Los cambios grandes, abruptos, se producen cuando se tiene una banda o se fija un valor. El régimen de tipo de cambio flotante garantiza una mayor suavidad en los movimientos.

Pero en diciembre hubo un salto muy importante.

Cuando pasó lo del Brexit, Argentina tuvo un salto muy grande. Pareciera que nuestro mercado funciona en un equilibrio y de repente el mercado dice: “Me parece que el equilibrio va a estar en otro punto” y converge rápidamente ahí.

Cuando Cristina Kirchner tuvo posibilidades de ganar las PASO, el dólar subió su cotización de manera rápida y ahí sí intervino el Central.

Claro, nosotros intervinimos en muy pocas ocasiones. En febrero de 2016, cuando debimos lidiar con una dinámica inestable por los dólares futuros; intervinimos, a mitad del ao, antes del Brexit, pero un día nada más. Y la tercera intervención fue antes de las PASO. Nosotros teníamos una visión de que el mercado había internalizado un resultado que no nos parecía, y que había sobrerreaccionado. Tenía sentido acotar esa sobrerreacción.

Por qué no lo hizo en diciembre, cuando el salto fue similar? (N de R: de 15,3 a 17,8 pesos entre comienzos de mayo y fines de julio; tras intervenir el Central se mantuvo en ese valor en las PASO de agosto, las elecciones de octubre, y saltó de 17,3 pesos a mediados de diciembre a los 19,6 actuales).

Porque no tuve, desde el punto de vista del Banco Central, un elemento claro para pensar que no es un reacomodamiento que el mercado sentía como necesario. No quiero ir contra esa tendencia. El tipo de cambio flotante tiene que permitirse acomodar para corregir, y eso es lo que nos permitirá mantener el balance. En el caso de las PASO era diferente. Había un evento político y nos pareció que había que acotarlo.

Al Gobierno, esta devaluación lo satisfizo?

El tipo de cambio tiene que buscar el valor que es relevante y lógico. No se trata de algo buscado o no buscado. Lo que es buscado por nosotros es un sistema macroeconómico que le permita a Argentina tener un crecimiento sostenido y balanceado.

Para eso, el nivel de cambio actual les viene mejor que el de noviembre?

El mercado acomodó, y creo que es parte de ese proceso de permitir ese equilibrio. Pero lo que quiero destacar no es tanto el valor, como el sistema. Porque tal vez hoy hablamos de un valor y maana de otro diferente, porque las condiciones cambian. De lo que debemos hablar y ser conscientes es de que hemos creado y defendemos un método que permitirá a Argentina tener un sistema más balanceado y más estable en su crecimiento.

Habría algún nivel de tipo de cambio que obligaría al Banco Central a intervenir si el Mercado se comportara irracionalmente?

La respuesta es no. Las intervenciones son cuando hay movimientos disruptivos, cuando el mercado, por algún motivo, perdió liquidez o sobrerreaccionó a algo. Pero insisto: eso se ha dado tres veces en los últimos dos aos. Son situaciones particulares.

Chile y Brasil invirtieron 10 aos en llegar a una inflación de un dígito. Cuántos aos le llevará a Argentina?

Muchos menos, definitivamente. Este es un tema central. La inflación tiene dos componentes nocivos tremendos. Uno, que es un impuesto que pagan los que menos tienen, con lo cual hay toda una agenda de equidad en la lucha contra la inflación y que es lo que hace que uno no pueda esperar. El segundo es el propio crecimiento. Las economías que bajan del umbral de un 20% anual de manera sostenida al 10% duplican su tasa de crecimiento. Sacando a los países que están en guerra, quedan con inflación Argentina y Egipto (N de R: 30%), Turquía con 11%, México en 6% y el resto está abajo del 5%.
ugg falsas online a cumplir la meta del 15