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Pol se viene hablando de Estado como el titular abstracto del poder soberano que permite la diferenciaci de las distintas sociedades, sin llegar a adentrarse en otra realidad m profunda determinante del verdadero poder, en cuanto aquel que dispone de la fuerza suficiente para dirigir la gobernabilidad. Esa realidad llamada capitalismo, que est por todas partes y cuya influencia determina el progreso, se encuentra dirigida por una ideolog cuya finalidad es la explotaci econ de las masas en beneficio de una elite que dice asumir la misi de dinamizar el capital. El viejo Estado naci durante mucho tiempo pieza fundamental para el desarrollo capitalista, ha pasado a ser parte de un cortejo instrumental dirigido por el capitalismo, sometido a las directrices del Imperio.

1. El origen de la cuesti sus inicios con la llegada de la modernidad, la ideolog capitalista ha tenido en cuenta dos aspectos a destacar: mantener un panorama de estabilidad en la marcha del capital y garantizar su expansi Hasta que surge el capitalismo moderno no est asegurados ninguno de los dos, y la raz fundamental es que el modelo pol dominante no ofrec garant dado que las sociedades ven organiz a trav de sistemas pol asentados en la violencia, controlada por la casta de los guerreros. En tal situaci la prosperidad del negocio capaz de generar capital depend en t de la voluntad del que ejerc el poder pol lo que llevaba a la inseguridad. De ah que en su punto de mira, a los fines propuestos, el proyecto capitalista no pudiera prescindir del control del poder pol para eliminar el problema. Lo que, en definitiva, determina una de las principales diferencias entre el capitalismo primitivo y el capitalismo que conocemos. No obstante, hay que destacar, con independencia de los m econ que marcan su desarrollo respecto a los modelos precedentes, otras caracter diferenciales. Por ejemplo, si el primero se encierra en t personalistas, que ponen en la riqueza particular el n de la actuaci capitalista, mientras que el capital es instrumental, el otro es impersonal, con lo que la riqueza pasa a un segundo t en favor del capital. Pero sigue pesando ese sentido pol determinante que le lleva a dotarse de una ideolog dirigida a la conquista del poder, para as hacer posible su finalidad: la seguridad en el proceso de expansi Esto es, se trata de contar con los medios necesarios para que sea posible realizar sin impedimentos la funci capitalista de desarrollo ilimitado del capital a trav de sucesivas inversiones y reinversiones.

Como m de ejercicio del poder, la violencia de las armas, abierta, exclusiva y oficilizada, vigente hasta la modernidad tambi despu pero bajo otras formas , es sustituida por la violencia de las ideas, llevadas a la pr siguiendo un m para la acci a fin de construirse como ideolog Desde que echan a andar los nuevos tiempos, la primera tiene perdida la batalla, porque su modelo de poder es irracional, ya que pugna con el sentido natural de las cosas en cualquier sistema de organizaci social y, fundamentalmente, contraviene el sentido pol del poder [1] Es decir, la violencia material no puede ser un modelo de orden permanente, porque la idea de progreso mueve la civilizaci por ello es preciso realizar nuevos ensayos, y en este punto es el capitalismo, pese a su car econ el que viene a traer la f para ejercer el poder pol de forma suave, conforme demanda la trayectoria de la humanidad. Sobre tal principio, la ideolog capitalista ya estar en disposici de sustituir al viejo orden, al aportar nuevas maneras mas eficientes de ejercer el poder pol Sin embargo hay otro argumento que enlaza con la idea de racionalidad y adem se hace atractivo: el bienestar. Intelectualmente, vender racionalidad, como instrumento superador de las creencias sustentadas en el miedo, conlleva dosis de libertad perceptible en la mente colectiva, lo que trae consigo cierto aire de sosiego, y finalmente el bienestar sirve de complemento en cuanto permite abrir un nuevo horizonte, en este caso, aun m cercano y al alcance de cualquiera. Tales argumentos intelectuales de la ideolog capitalista son vigorosos, incluso m que la fuerza de las armas. En el terreno de la pr est el capitalista individual o colectivo , encargado de trasladar a la realidad la ideolog haciendo perceptible el proyecto. El personaje se mueve entre la raz y el riesgo asumible, lo que exige condiciones especiales que se concretan como astucia, moderada por un cierto esp aventurero imprescindible, que no suele concurrir en el individuo com [2] El cuarto elemento ser la direcci del proyecto. Dado que las cosas no funcionan solas, y siempre toman un determinado sentido, alguien o algo debe establecerlo, ya sea a trav de la ley o imponiendo el mandato de una direcci La elite es la minor dirigente que marca la marcha que ha de seguir el capitalismo, y surge de manera autom respondiendo al esp de grupo, en permanente confrontaci con la generalidad los otros , ya que cualquier grupo trata de extraer beneficios exclusivos para sus componentes. Con todo ello, el capitalismo la nueva fuerza , se encuentra en disposici para enfrentarse a la fuerza dominante y est legitimada para tomar el poder pol desde la acci de quienes la representan: los capitalistas.

2. Los t de la acci capitalismo est ah como realidad social sujeta a los principios nobiliarios que gobiernan en las sociedades avanzadas de la limitando su desarrollo. Para la ideolog del capitalismo su reconocimiento social previo es ineludible, porque en ello va su propia existencia. La realidad, cuando trata de ser ocultada, se mueve como idea, y a medida que la presi sobre aquella aumenta y su soporte real es mayor, la idea adquiere mayores proporciones A tal fin cabe la posibilidad de un proceso de reconocimiento de la realidad, bien sea de manera pac o violenta. En el primer caso, basta con que los poderes dominantes acepten el nuevo orden en un ejercicio de reflexi tomando de lo aprovechable para ambas partes a fin de llegar al consenso, armoniz la tradici con el progreso sirva de ejemplo el modelo brit La burgues no encuentra demasiadas limitaciones en un ambiente de cierto liberalismo comercial apoyado por la intelectualidad, desde Locke, movido por exigencias de la econom En la conceptualizaci de la riqueza, el comercio exterior es determinante, de lo que se trata es de acumular bienes preciados resultantes del intercambio o del simple espolio, en un clima de cierto entendimiento comercial entre nobleza y burgues creando la riqueza del Estado [3] En el otro, s queda la opci revolucionaria caso del modelo franc porque no hay entendimiento entre la burgues emergente y el viejo r La riqueza reside en la producci agr y las tierras en buena parte son propiedad de los estamentos dominantes [4] Hay que promover el desarrollo de nuevas ideas que vayan preparando la mentalidad colectiva dirigida por la burgues para la toma del poder, y este es el prop de la Ilustraci minar las ideas estamentales soportadas en creencias y colocar en su lugar la raz Con tal prop hay que contar con el apoyo de las masas, por cuanto es en ellas en quien reside la fuerza material que permite la construcci del poder pol La Ilustraci [5] ofrece ideas y la burgues derechos en definitiva humo, del que siempre quedan las cenizas , cuyos destinatarios parecen ser los ciudadanos. Esta base ideol ilustrada es la que sirvi de soporte de la ideolog capitalista, poniendo su foco de atenci en las masas, puesto que sin estas el capitalismo habr dejado de existir. La masas que ayudaron a la burgues francesa a la toma violenta del poder y a la consolidaci como poder pol del capitalismo, a cambio de derechos y libertades, pasar a ser m tarde la fuente inagotable del mercado en su condici de consumidoras.

La toma violenta del poder se consolida con la construcci de un nuevo Estado instrumental, sobre la base de su precedente, para imponer pol el poder de la burgues dispuesta para renunciar a la violencia en inter de la raz Si su antecesor es personalista Estado absolutista , este otro es institucional y se define como capitalista, es decir, al servicio de la ideolog capitalista, sin embargo se adorna con el sugestivo nombre de Estado de Derecho, t que se hace extensivo a la generalidad y que en tales t se ha mantenido vigente hasta la actualidad, con llamativos adornos adicionales tales como benefactor y social . As pues, el aparato estatal ha sido la pieza clave para el desarrollo del capitalismo. Tomado del sistema absolutista como instrumento para guardar el orden social sin empe decididamente la fuerza material para imponer no solamente el orden que exige toda sociedad viable, sino el poder elitista, el retoque principal supone modificar su sentido personalista y desviarlo hacia lo impersonal, dirigido desde instituciones, a cuyo frente se colocan peones del sistema. El lavado de cara del aparato estatal, pasando del personalismo a lo institucional, implica apoyarlo en un sistema jur donde la ley asume la condici de veh del orden. Lo que supone que el Derecho positivo, liberado de toda metaf y ladeando el Derecho natural en lo posible, est listo para ser manipulado a conveniencia del que ejerce el poder pol pero sin caer en la barbarie de la fuerza por la fuerza, acogi al sentido de la racionalidad jur La represi viene a sustituir a la fuerza, con la exclusividad de que el Estado dispone del monopolio de la violencia y por tanto se encuentra a disposici de quien lo dirige,
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con lo que controlando el Estado y sus aparatos represivos, el capitalismo dispone del control total desde el poder. Cabe preguntarse, lo controla?. Probablemente bastar con dominar las claves de la democracia representativa.

Con la obra maestra del capitalismo el Estado capitalista se ha podido dar cumplido desarrollo al sistema, sin obst apreciables. El marxismo, como ideolog relevante y contratiempo efectivo para oponerse intelectualmente, ha quedado desvirtuado como opci pol y social por la consistencia de las argumentaciones de la intelectualidad capitalista [6] y, en segundo t por la evidencia de la realidad hist [7] No es extra que desde Hegel a Fukuyama se argumentara el fin de la Historia por la imposibilidad de contradicci ideol frente al sistema dominante en las sociedades avanzadas. Sin embargo, con el Estado capitalista de derecho en un modelo de sociedad abierta, se aprecia que falta un componente sustancial como la democracia controlada. Al igual que el Estado aparentemente as en orden a su definici la democracia parece querer decir que el pueblo gobierna las instituciones que lo componen y ostenta su direcci Lo que no es as simplemente se trata de adaptar la cuesti a la apariencia dominante que conviene al capitalismo, situado en la retaguardia, moviendo las operaciones de direcci del Estado y suavizando a las masas. El capitalismo viene realizando, una tras otra, sucesivas jugadas maestras. Pol todos felices, mientras sigue a lo suyo: cumpliendo con la expansi sin l del capital.

3. Las etapas del Estado capitalista

Tal como se Duverger, el Estado es el titular abstracto del poder [8] con lo que su papel es puramente formal, la realidad del poder se encuentra detr Por eso, el capitalismo juega a conveniencia con la pieza del Estado en su tablero de ajedrez particular sin sujeci a las normas del juego. Primero, la funci que ejerce como guardi del orden social solamente afecta a las masas, los aparatos represivos act frente a ellas con objetividad pol pero no as con las elites dirigentes del sistema, con las que prima la raz de Estado. Segundo, un aparato de naturaleza pol ocasionalmente pasa a ser aparato econ conforme conviene a los intereses del capitalismo [9] Tercero, el Estado, en cuanto se carga de deudas por su pol social, de la que tambi se benefician las empresas, ya no sirve en este papel porque es una carga para el capitalismo, por lo que hay que preceder a desmantelarlo el fin del Estado del bienestar . Cuarto, las tesis neoliberales dan un paso m y preparan el terreno a la globalizaci siguiendo un proceso continuado asistido por la intelectualidad [10] Quinto, el primitivo Estado burgu se ha achicado, y sus funciones las asumen entidades internacionales bajo la batuta de los Estados hegem que ejercen funciones imperiales [11] al punto de que s es un delimitador de fronteras hist encargado de ejercer funciones de polic sus comienzos el Estado ha asumido la funci de guarda, afectada por la riqueza de sus ciudadanos m que por los derechos, no trata de atender a un orden general, sino que tiene tendencia a inclinarse favorablemente por otro de naturaleza privativa en el que ocupan un lugar de preferencia las empresas, los pol la burocracia, las elites culturales y, en general, los personajes econ relevantes. De ah que pueda decirse que est contaminada por la desigualdad generada por el nivel de riqueza y el prestigio, desvinculada de su aspecto social, salvo que sea objetivo de la propaganda de los gobernantes. En la pr sin entrar en consideraciones valorativas, el hecho es que las sociedades avanzadas han venido distribuyendo la poblaci de sus ciudades en orden al grado de riqueza de sus habitantes, encerr en guetos y nichos para diferenciar pobres y ricos, a fin de garantizar el orden, haciendo de este una apariencia, que solamente lo perciben aquellos que viven libremente en terreno de todos. Junto a la riqueza se mueven las modas creadas para despertar la sensibilidad social desde la propaganda, a cuya confirmaci acude la publicidad empresarial para hacer negocio con la mentalidad consumista o la llamada solidaria. De tal manera que la represi llega en forma visible por v del confinamiento y subrepticiamente de la moda; anatematizando cuanto contradiga o deteriore el proceso de desarrollo capitalista. Sin embargo, el problema no reside tanto en la calidad de la funci del Estado guardi como en sus l La retah de derechos y libertades de papel se ve ensombrecida ahora al amparo de las nuevas tecnolog por el avance del poder totalizante del Estado, que aprovecha cualquier circunstancia que escapa a su control para invocarla como causa que justifica su recorte. Aun as las libertades se ponen en boca de las masas y los derechos animan a las mayor El Estado guardi de todos ha pasado a ser un vigilante para que sus ciudadanos no se salgan del marco de las previsiones capitalistas y las ideas generales se muevan dentro de la dogm af al intelectualismo dominante. Hay libertad, mas a cada paso surge la barrera de la ley o los convencionalismos consumistas. Existen derechos, pero deben ser reclamarlos permanentemente, porque la burocracia los escatima a cada paso para reforzarse como grupo de poder. No hay censura, pero se percibe, por cuanto lo que no se mueve al ritmo del sistema se encajona en el punto m oscuro del archivo hist Al final, de lo que se trata es de alimentar un estado de ficci generalizado, que haga creer a las masas en un orden conforme con sus aspiraciones y as mostrarse tolerantes con el poder. Esto es un m esbozo de ese Estado capitalista que viene imponi en las sociedades avanzadas.

Dando marcha atr repasando la historia, nos encontramos con un Estado continuador del orden burgu protector de las empresas, entregadas a un laissez faire para moverse con entera libertad, es decir, sin sujeci a las normas que afectan a la ciudadan desviando hacia sus intereses el sentido social, reduciendo salarios para aliviar costes, pero no los precios, al incentivar con f m el consumo. Tal pr de expansi del capital en t locales, inevitablemente acab por detenerse afectada por su propia pol Dise artificialmente un consumismo salvador temporal del capitalismo, desde el marketing t para vender a toda costa o usando de la f social fordista salario a cambio de consumo, m cr la burbuja se infl para estallar inevitablemente en forma de crisis que acab por extenderse m all de las fronteras estatales. Como remedio de la situaci hubo que acudir al viejo guardi del orden en un nuevo papel de salvador de empresas, vestido con ropaje humanitario, y as la intelectualidad keinesiana arbitr soluciones para aquellas, aunque dise aparentemente para las masas, v de la crisis. La regulaci del mercado y las empresas, el alivio de la situaci social, el bienestar, surgen como arreglos coyunturales que se encomiendan a un Estado benefactor de todos sus ciudadanos, porque, pese a la propaganda, en primer t son las empresas las que directa o indirectamente se beneficiaban del dinero p lo que las permiti recuperar el aire, al igual que a la econom capitalista. No obstante, el resultado fue que el Estado encargado del orden acab asumiendo a nivel local luego exportable amplias funciones que reforzaron su poder y autonom frente al capitalismo.

La reacci capitalista, que ha concebido el Estado como instrumento al servicio de sus empresas, encuentra en la nueva situaci riesgo para sus intereses. El problema no es tanto la pol burocratizada como la propia burocracia que acumula poder en un gigantesco aparato estatal. Asimismo, con un Estado empresarial, que asume funciones propiamente capitalistas, la empresa privada ha perdido su protagonismo frente al avance de la empresa p lo que entra riesgo inminente para el desarrollo capitalista. Pese a todo, aunque la funci totalizante parece servir a los intereses generales, est claro que el Estado se mueve al ritmo que marca la intelectualidad al servicio del capitalismo con el objetivo de defender mejor sus intereses. Frente a las tesis intervencionistas de Keynes, ya se alzan voces que advierten del fracaso del modelo por antiecon y postulan otro para alejarlo del panorama econ reserv exclusivamente al empresariado. En este punto las olas de la Escuela austriaca por ejemplo Mises o Hayek proponen un modelo de Estado descabalgado de las funciones asumidas, para volver a su papel de guardi del orden de las masas. Incluso hay tendencias, como el llamado anarcocapitalismo, que da un paso m all y propone privatizarlo [12]

4. El momento

As pues, la ideolog capitalista, acudiendo a esa intelectualidad ilustradora, da un paso atr en el papel que ha venido asignando al Estado aunque parad resulte que este ha ido hacia adelante en cuotas de poder pol reivindicando su exclusividad como guardi del orden, pero como la presi de las masas a trav de la democracia representativa no puede ser ignorada y, por otra parte, el modelo de Estado nacional supone un l para las aspiraciones expansionistas, la pol se mueve con cautela. El neoliberalismo, entregado a dar paso a la globalizaci apenas ve papel econ para el Estado m all de promover dinero publico barato para las empresas, someterlo a la disciplina financiera, favorecer los intereses multinacionales y facilitar la deslocalizaci para agrandar as la brecha entre pa ricos y pobres. Puede entenderse el llamado neoliberalismo como una corriente intelectual de la ideolog capitalista [13] que viene para se el camino econ y pol a tomar para continuar con el proceso de desarrollo. Se implica a los poderes p estatales, en el marco de sus respectivos dominios, para actuar conforme a consignas, cuyo fondo es una libertad de la actividad econ facturada como condicionante para el desenvolvimiento de la libertad ciudadana, entre otras bondades atribuidas al capitalismo [14] Se trata de dictar reglas comunes entre los Estados de las sociedades avanzadas en el marco del consumismo para homogeneizar el desarrollo mundial del capitalismo marcado por unos Estados hegem levantando todas las trabas estatales para que sean posibles los movimientos del capital productivo, financiero y del mercado, como soporte de todos.

Tras el arraigo del neoliberalismo te la mundializaci que se adelantaba era inevitable. La globalizaci [15] pasa a ser entendida como un fen para consolidar el imperialismo a partir del cual el Estado guardi del orden capitalista reduce su papel a los l que marcan sus fronteras para contener a las masas nacionales,
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mientras las multinacionales se mueven