ugg xmas El discurso oral

ugg para niños El discurso oral

Noticias Edición Impresa Van a volver a cocinar integración de la Corte Beatificación de Chiquitunga, una fiesta Habría un cuarto hombre clave en atentado del Cap. Piánez Ver más noticias Política Editorial Economía Locales Interior Judiciales Artes y Espectáculos Ciudadano digital Sociales Deportes Suplementos Opinión Ñe’mbeweb Internacionales Investigaciones Notas Ciencia y Tecnología Suplementos

ABC Revista Judicial Motor 3 Fronteras Gaceta del Sur Salud Centinela Humor Weekend Nosotras Revista Periodismo Joven Casa y Jardín Cultural Económico ABC Rural Gastronomia Comercial Nacionales Deportes Fútbol Automovilismo Básquetbol Tenis Polideportivo Estadísticas deportivas Espectáculos Cine y TV Música Reseas Cultura Literatura Artes Plásticas Gente Especiales Elecciones internas 2017 Caacupé 2017 Paraísos de papeles Centenario de Augusto Roa Bastos Buscador de Funcionarios Públicos Corrupción en la FIFA Edelio secuestrado Mi mascota y yo Notas Dime con quién andas ABC Remiandu Municipales 2015 Mundo Clasiweb ABC TV ABC CARDINAL M WOBI Aula Digital Multimedia Un día como hoy Ciencia Mundo curioso Tecnología Soy un viral Cartas al director ABC Solidario Periodismo Joven Empresariales Buscador de Funcionarios Noticias Edición Impresa Nacionales Deportes Espectáculos Especiales Mundo ABC TV ABC CARDINAL

Inicio > Articulos > El discurso oral

25 de Julio de 2008 00:00 COMUNICACIN El discurso oral El discurso oral es el g m exigente de la comunicaci a la riqueza del contenido a la elegancia verbal y el refuerzo de los elementos no verbales. La finalidad del orador es convencer de unas ideas a su auditorio, por lo que debe reunir ciertos requisitos, como los que veremos a continuaciEl contenido del discurso

Para comprender la importancia que tiene el contenido del discurso para que cumpla su función de comunicar conocimientos y contribuir a la formación del público oyente, nos remitiremos al juramento hipocrático para el orador:

Juro, en el nombre de Dios y de mi propia conciencia que nunca hablaré en público sin tomar en serio mi deber hacia el público. Fijaré bien mi objetivo para hablar, de manera que pueda aportarle a mi público ideas nuevas y valiosas.

Prepararé mi discurso de tal manera que se comprenderán mis ideas sin dificultad. También juro que presentaré mi discurso pensando en el bienestar de mi público. Hablaré con suficiente fuerza y claridad para que no tengan que esforzarse en escucharme. Cuidaré que mis gestos y movimientos refuercen mis ideas.

Cuidaré de no usar muletillas, como “o sea”, “este”, “verdad?” y otros, que distorsionan el significado de mi mensaje. En vez de éstas, aprenderé a usar eficazmente las pausas, para dar énfasis a las ideas que quiero destacar. La honestidad, el conocimiento y el dinamismo son la clave para conseguir este objetivo.

El orador debe ser honesto consigo mismo y con su público. El conocimiento se refiere a la competencia y nivel de experiencia que el orador tiene sobre el tema. Un orador que es reconocido como experto en la materia, puede esperar más aceptación de su mensaje que otro que no goza de este reconocimiento. El dinamismo se refiere a la cualidad mediante la cual el orador es percibido por el público como una persona activa, franca y valiosa.

La eficacia

La eficacia se refiere a las habilidades personales y el conocimiento técnico. Entre las primeras están las destrezas para canalizar los nerviosismos, la capacidad de relajarse moderadamente, el comprometerse con las ideas y el cultivar una actitud receptiva. El auditorio descubre muy fácilmente cuando el orador tiene intenciones turbias o propósitos ocultos. De ahí que la solvencia moral necesariamente debe acompaar a la intelectual para no convertirse en “huecas filosofías”.

El manejo de la voz

Para que la voz se convierta en el medio efectivo de comunicar las ideas del orador, debe considerar los siguientes aspectos:

La entonación: Es semejante a las cuerdas de un violón: en la medida que se tensan resulta más alta la entonación y cuando se las aflojan, se hace más baja.

El volumen: No muy fuerte ni muy suave, sino el adecuado para el auditorio.

La velocidad: Requiere variedad para evitar la monotonía.

El timbre: Tratar de que resulte lo más agradable posible: suave cuando la situación lo requiere o enérgico si hace falta.

Malos hábitos de la expresión no verbal

En un discurso comunicamos no solamente con las palabras, sino con la postura, la mirada, los movimientos, los gestos, etc. Por eso es importante evitar algunos malos hábitos, tan comunes en oradores inexpertos como en grandes locutores.

La actitud nerviosa: Cuando el orador está nervioso, contagia a su auditorio. Algunas manifestaciones de nerviosismo son: caminar de un lado a otro, jugar con las manos u objetos, mover los brazos, cruzar las piernas, balancearse, etc.
ugg xmas El discurso oral