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No recuerdo alguna otra marcha en Mérida por el pueblo maya y, sobre todo, con el pueblo maya. El motivo en esta ocasión fue el rechazo a la construcción de una granja porcícola en el municipio de Homún, promovida por la empresa Producción Alimentaria Porcícola (PAPO).

De acuerdo con cientos de habitantes de esa localidad, expertos en el tema y organizaciones de la sociedad civil, la granja de 49 mil cerdos por ao representa grave amenaza de contaminación a la extremadamente vulnerable zona denominada Anillo de Cenotes, donde se encuentra Homún.

La cita fue el sábado 3 de marzo a las 4 de la tarde en el Monumento a la Patria y fue convocada por el comité organizador de la marcha a favor de los cenotes de Homún, conformado por ciudadanos y artistas, la organización defensora de derechos humanos Equipo Indignación y por habitantes de Homún organizados en Ka’anan Ts’onot (“Guardianes de los cenotes”).

Antes de las 4, en los alrededores del Monumento a la Patria, ya estaban varios jóvenes, algunos de ellos portando unas narices de cerdo. Eran los organizadores de la marcha. Varios medios de comunicación estaban presentes, entrevistando a los organizadores. Inmediatamente fueron llegando integrantes de comunidades mayas y de diversas organizaciones de la sociedad civil y colectivos, así como investigadores, profesores y estudiantes.

Antes de que se iniciara el evento platicaba con el doctor ngel Polanco, investigador del Centro de Investigaciones Regionales de la Uady, estudioso de la contaminación del agua en el Anillo de Cenotes y él me comentaba que tampoco recordaba alguna marcha en Mérida en defensa del agua. Es claro que ahora, los derechos del pueblo maya y la defensa del medio ambiente convocan a cientos de ciudadanos en las calles de Mérida, así como a otros miles en las redes sociales digitales.

Uno de los aspectos que me resultó más sorprendentes de la marcha fue la diversidad de las y los manifestantes: junto a los integrantes de comunidades mayas como Homún y Chocholá quienes también se encuentran en un proceso de defensa de sus tierras , estaban miembros de la recientemente constituida Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal, ambientalistas, artistas, jóvenes, estudiantes, profesores, investigadores, activistas de organizaciones de la sociedad civil, defensores de derechos humanos, feministas, jubilados, veganos, colectivos de capoeira y de agroecología, medios de comunicación, entre otros. Fue una articulación de luchas en torno a Homún.

Lo anterior nos revela también que el conflicto de Homún se ha convertido en un tema de gran relevancia pública y que, sin duda alguna, los candidatos en Yucatán tendrán que pronunciarse sobre él y decidir si escucharán a la ciudadanía o a la empresa que promueve la granja.

En este sentido, resulta preocupante que uno de los medios de comunicación de los que son dueos los inversionistas de PAPO haya llamado de manera violenta “charlatanes” a los manifestantes contra la granja. De acuerdo con una nota publicada en dicho medio: “En las últimas semanas ha circulado en las redes sociales información malintencionada respecto a la construcción de la granja porcícola en el municipio de Homún. Toda la información, por desgracia, carece de sustento científico y objetividad. Para decirlo con toda claridad: son puras falsedades y con toda la intención de descalificar esta importante inversión”.

Faltan a la verdad este medio y los inversionistas del proyecto, por dos grandes razones. La primera es que existe sustento científico para preocuparse por la construcción de la granja. El doctor en Ciencias Francisco Bautista, investigador titular del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha publicado junto con otros científicos entre ellos la doctora Yameli Aguilar, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Unidad Mérida estudios sobre la “extrema vulnerabilidad a la contaminación que corresponde al Anillo de Cenotes”.

El artículo que cito es “IVAKY: índice de la vulnerabilidad del acuífero kárstico yucateco a la contaminación”, publicado en el volumen 15, número 3, de la Revista Mexicana de Ingeniería Química (2016), la cual pertenece al ndice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

El doctor Bautista y sus colegas no solo han documentado la extrema vulnerabilidad a la contaminación del Anillo de Cenotes. En un artículo de divulgación reciente ha escrito que: “Ya hay muchas granjas porcinas en zona de alta, muy alta y extrema vulnerabilidad de contaminación del acuífero, no se puede hacer ya nada con esto, pero en la instalación de las nuevas megagranjas porcícolas en esas zonas no deberían permitirse, en bien de la población yucateca. El agua en el estado de Yucatán no abunda ni es de buena calidad” (“Amenazas y vulnerabilidad de contaminación del acuífero kárstico del estado de Yucatán”, 2018).

Asimismo, el doctor Polanco, investigador de la Uady, ha advertido sobre los “muy altos impactos para la salud pública” (infecciones intestinales por virus y bacterias, fiebre, diarrea, influenza porcina, cáncer) por la granja de cerdos altamente contaminantes para el anillo de cenotes. De modo que existen fundamentos científicos para preocuparnos.

En contraste, la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la granja porcícola, presentada por la empresa que promueve el proyecto, sostiene que “los impactos negativos generados son en su mayoría temporales y en gran medida reversibles”, por lo que “la ejecución del proyecto se considera viable sí, y solo sí, se toman las medidas precautorias y se llevan al cabo eficientemente las medidas de mitigación” (página 1 de las “Conclusiones” de la MIA).

De lo anterior se sigue que no todos los impactos son temporales, algunos serán permanentes, y que tampoco todos son reversibles.

Por esta razón, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), que aprobó la MIA, ha explicado que el proyecto está condicionado al hecho de que, además de que la granja cuente con biodigestores para procesar las aguas residuales, también tenga una planta de tratamiento. Así, argumenta la Seduma, no se contaminarán los cenotes.

Ante estas visiones encontradas, uno podría esperar una discusión pública, basada en fundamentos científicos y técnicos, sobre los posibles impactos de la granja ante un entorno extremadamente vulnerable como en el que se pretende construir. Pero me parece que esta idea queda superada por la segunda razón por la que los inversionistas faltan a la razón al llamar “charlatanes” a quienes han advertido sobre los problemas de la granja.

Esta segunda razón son los derechos humanos de los pueblos indígenas, en este caso, del pueblo maya de Homún. Una de las principales denuncias en la marcha del sábado fue la falta de consulta previa, libre e informada a la comunidad de Homún sobre la construcción de la granja.

Es importante aclarar que no tiene que existir una ley específica sobre consultas de granjas porcícolas para que se realicen consultas sobre este tema. Al haber firmado y ratificado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo un tratado internacional sobre derechos humanos de los pueblos indígenas , el Estado mexicano está obligado a consultar a comunidades toda vez que “se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”.

La MIA de la granja dice textualmente que “en el desarrollo del proyecto no se impactará a pueblos indígenas ya que no se encuentra ningún pueblo indígena en el área de influencia”. Bajo esa idea, el Estado no consideró necesario hacer una consulta previa, libre e informada a la comunidad de Homún, a pesar de que ésta se encuentra a solo 6 kilómetros del proyecto y que sus habitantes mayas han expresado preocupaciones sobre la afectación al ambiente y al trabajo sustentado en el ecoturismo en los cenotes.

La MIA del proyecto expone que éste “influirá en el desarrollo de la zona además de generar actividades que requerirán empleos temporales y permanentes”. En la MIA se seala que se generarán 74 empleos durante la preparación y construcción del proyecto y 45 más en la operación y mantenimiento, mientras que los habitantes de Homún defienden que existen 400 empleos en el ecoturismo en riesgo por la granja.

En este caso, no cabe duda que el Estado mexicano tuvo que haber consultado a Homún y que incumplió con su obligación internacional. En respuesta, la propia comunidad de Homún organizó una “autoconsulta” en octubre del ao pasado. Nuevamente, el medio de comunicación de los inversionistas llamó despectivamente a esta autoconsulta como una “fraudulenta consulta ciudadana” al no ser promovida por el INE.

Sin embargo, contra lo que seala el medio, ésta no pretendía ser una consulta ciudadana del INE, sino un ejercicio del reconocido derecho a la libre determinación del pueblo de Homún, el cual, como seala nuestra Constitución, puede decidir sus propias formas de organización interna. En esta consulta 772 personas dijeron que no quieren la granja y 52 personas dijeron que sí.

Por todo lo anterior, con consignas como “Agua vital para la comunidad”, “Agua sí, granjas no” y “Homún aguanta el pueblo se levanta”, con la música de protesta de María Moctezuma y el hip hop de Cosecha Libertaria, cientos de personas marchamos con los mayas para exigir el respeto de sus derechos y el derecho de todos a un medio ambiente sano. Mérida, Yucatán.
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